Humberto Vázquez Galindo
Hacer reír a los demás siempre fue el súper poder de Mario Aguilar, quien jamás imaginó que imitar a sus compañeras de la prepa le resultaría tan redituable y mucho menos que hacer bromas se convertiría en una profesión que le cambiaría la vida. Y es que es tanta la pasión por hacerle la vida más llevadera a los demás, que Mario hubiera seguido haciéndolo sin que le pagara un peso.
Resulta que en su casa, enclavada en un barrio popular al norte del país, cuando él era adolescente, nadie tenía computadoras, así que fue la vida cotidiana, los pasillos de la escuela, la cocina de su mamá, las fiestas familiares, donde Mario le dio rienda suelta a ese carisma tan peculiar y esa habilidad de burlarse e imitar situaciones donde recreaba la personalidad de quienes lo rodeaban, sobre todo de su progenitora.
¿Su pago? Las carcajadas de todos los que tenía a su alrededor y que en la escuela todos quisieran tenerlo cerca: “Cuando mis compañeros se dieron cuenta de que yo traía cierta jiribilla, todos se querían juntar conmigo, además me defendían y cuidaban todo el tiempo”, comenta Mario antes de su shooting en el estudio de Showroom en Reforma 222. Mario era diversión garantizada y además sus amigos, estaban ayudando, sin que lo supieran, en la naciente carrera de un Influencer que muy pronto tendría millones de seguidores no sólo en México, sino en Latinoamérica.
Mario estudiaba programación en la Preparatoria y fue hasta ese momento que tuvo acceso a cierta tecnología para grabarse y saltar, también sin saberlo, a la fama y el furor en las redes sociales que estaban haciendo su entrada triunfal en nuestro país: “El nerviosismo cuando a una amiga le entró una llamada de su novio, fue lo que desató todo. Y es que yo me grabé imitándola a ella y a otra amiga que trataba de calmara para que se viera muy natural. Toda esa situación yo la recreé y de la noche a la mañana se volvió viral y de pronto ya había gente que me reconocía en la calle, me preguntaban ¿tú eres el de los videos, el de las pelucas?”.
Mario habla de su natal Tijuana, esta multicultural ciudad fronteriza que fue el trampolín desde donde se lanzó al estrellato de los influencers, un morrito al que desde pequeño le gustaba tener todas las miradas encima: “Lo que mi mamá me cuenta y también mis hermanos, es que desde chiquito siempre me gustó mucho la atención, siempre quería lucirme en las fiestas, apoderarme de la Navidad y mi familia lo disfrutaba y los hacía reír. Ahí me di cuenta que tenía la capacidad de imitar y darle rienda suelta a lo que yo llamo la jiribilla”.

Pero el golpe de suerte vendría cuando se le ocurrió imitar a la mujer que no sólo le había dado la vida, sino una serie de frases memorables con las que todo mundo se identificaría y no pararía de compartirlas en Facebook y Youtube: “Un día se me ocurrió imitar a mi mamá y el resto es historia, mi vida cambió para siempre. Y es que resulta que mi hermana, quien trabajaba en un cine, un día vio a unas muchachas atacadas de la risa con un video y logró escuchar que la voz del video era la mía. Mucha gente cree que yo finjo la voz para mis imitaciones y no, yo tengo la voz así. Esa fue la forma en la que mi familia se enteró que hacía videos imitando a mi mamá y ella pegó el grito en el cielo cuando se enteró, porque me dijo, ‘la gente va creer que yo estoy loca, que me la paso gritándoles, que los regaño todo el tiempo’ y yo la convencí diciéndole que todas las mamás eran iguales, que nadie la iba a criticar y que en mis videos yo exageraba todo para hacer reír”.
Era 2015 y su mamá se calmó cuando se dio cuenta que a toda la gente le gustaba los videos que subía su hijo y él dijo además, las palabras correctas: “Se trata de un homenaje que yo te estoy haciendo, de agradecer todo lo que he recibido de ti”. Fue tanto el éxito de Mario que su mamá lo amenazó con regañarlo más y ser más dura para que él tuviera más ideas y material para subir a sus redes: “Ahora ella es mi fan. Todo el tiempo ve mis videos, me reenvía mis Tiktoks y disfruta los comentarios que hace la gente sobre mi trabajo”.
Mario cuenta que cuando era pequeño, él nunca tuvo la noción de ser un niño afeminado y nunca fue algo que quisiera ocultar. Fue hasta entrar a la secundaria, cuando los demás le hicieron notar que él era diferente: “Mi mamá se preocupaba por lo que le decían en las juntas y empezó a decirme que me cuidara mucho, que no me dejara de lo que decían los demás, que me enseñara a defenderme. Yo era el octavo hijo de la familia y el más pequeño, así que nunca tuve miedo porque sabía que me iban a defender. Pero más adelante, cuando ya tuve conciencia de que era homosexual fue algo que no quise hacer público porque ya tenía muchos seguidores y era horrible la presión social de sacarme del closet. La gente lo que quería era satisfacer su morbo y lo que yo hice fue vivir mi proceso y no hacer nada con lo que no estuviera cómodo”.
Lo que hizo Mario fue hablar a través del arte y decidió sacar una canción titulada “Quiero Llorar” donde hablaba de su experiencia al tener un novio tóxico y vivir en carne propia una ruptura. Ante el éxito de su incursión musical, agarró valor y salió del armario a través de otro tema que tituló “Hoy decido decidir”: “La gente lo tomó genial, la canción tuvo mucha aceptación y yo la saqué en el momento que estaba preparado para hacerlo, porque creo que es un momento que nadie te debe arrebatar, ni mucho menos presionar. Salir del closet es una lucha personal, es algo muy íntimo y en este medio me querían obligar a hacerlo. Entonces el mensaje que yo mandé a los miembros de mi comunidad fue ‘eso es algo muy tuyo, nadie debe arrebatarte de las manos una noticia que solo tú tienes el derecho de dar’. Es un proceso que cada quien vive diferente, hay gente que la ha tenido fácil, pero también hay otros que han sufrido mucha violencia, homofobia de parte de su familia y además poca aceptación de su entorno, así que nadie se debe de meter las manos en un proceso que par nada es fácil vivirlo”.
Aunque Mario asegura que desde pequeño se juntaba con puras niñas, su familia jamás cuestionó su identidad, ni su expresión de género: “Mi familia se lo tomó muy bien cuando se los dije. Me sorprendió que mi mamá fuera tan comprensiva porque a ella le tocó una época en donde estaba normalizado que a los gays se les pegara y rechazara cuando salían del clóset. Somos un colectivo muy maltratado y lo triste es que sigue pasando. Pero ella entendió que las cosas han ido evolucionando y está feliz con lo que soy y con lo que hago. Así que no puedo ser más afortunado”.

¿Y cómo fue que la comedia y el hacer reír lo ayudaron a vivir ese proceso tan duro a alguien que aligera la vida de los demás, pero en la suya había esa incertidumbre de no estar preparado para salir del closet de manera pública?: “La comedia me ayudó a sanar y sobrevivir. Genuinamente soy muy serio, muy tranquilo y tímido, pero en mis shows saco toda esa parte extrovertida y me burlo de todas las situaciones y momentos difíciles de mi propia vida cotidiana. Imagínate que hice un sketch donde todo era al revés, donde un hetero vivía en un mundo totalmente gay y tenía que decirle a su familia que era hetero. De algo triste hice algo muy divertido. Mi mamá me lo dice todo el tiempo, ‘te pones una peluca y te transformas’”.
Fue tanto el éxito en redes sociales de Mario, que además de millones de seguidores vendrían presentaciones por todo el país, contratos comerciales, monetización de sus redes sociales y múltiples invitaciones a participar en programas, series y películas. Pero algo que jamás va a olvidar, es aquella vez que por primera vez se dio cuenta de su popularidad: “La primera vez que estuve en un escenario fue cuando me hablaron de una universidad en Durango para participar en un evento de recaudación de fondos para su graduación. Cuando vi el auditorio super lleno pregunté quién más iba a estar y me dijeron que solamente yo. Aquella vez no llevaba nada preparado, yo no tenía un show, solo era el chico que hacia videos en YouTube y les dije ‘júrenme que toda esa gente viene a verme a mí’. Recuerdo que llevaba posters que vendía a 50 pesos. Pero fue ahí que me di cuenta que tenía una gran capacidad de improvisación porque estuve como una hora y media haciendo show, no me quería bajar, estaba viviendo mi sueño. La parte triste fue que los 80 mil pesos que me pagaron los perdí en el aeropuerto y llegué a casa con las manos vacías”.
Lo que no cuenta Mario es que también regresó con el corazón con sobrecupo por el cálido recibimiento de sus fans. Fue en ese momento en que entendió que esto iba en serio y que debía prepararse para lo que venía: “Ya me reconocían mucho y yo me lo tomé en serio. Me preparé más en la comedia tomando clases de actuación y de improvisación en el Centro Cultural Tijuana, empecé a ver todo con ojo clínico, a pedirle consejo a otros comediantes”.
Su graduación sería una presentación en el Auditorio Tijuana al que invitó a su familia “pero cuando digo que fue toda mi familia, me refiero a toda la familia, no faltaba Nadie”, comenta Mario y agrega: “Desde el escenario yo veía cómo me miraban todos. Fue muy bonito ver llorar a mi mama, ella volteaba a ver a la gente y no paraba de sonreír, no daba crédito. Cuando me bajé del escenario mis hermanos me dijeron que fue muy bonito para ellos el verme ahí. Tiempo después en una presentación en Guadalajara subí al escenario a mí mamá y para ella fue algo inolvidable”.
Cuando habla de su madre, a Mario le brota el orgullo por la mirada. Ella nunca le soltó la mano y él ha actuado en consecuencia: “Mi mamá es una persona que no te pide nada material, para ella la compañía es lo más valioso. Recuerdo que cuando estaba pequeño yo veía las películas de Disney con ella y ya cuando tuve solvencia le saqué la Visa con la intención de llevarla a Disneylandia. Cuando estábamos ahí, ella se convirtió en una niña otra vez, estaba encantada con todo, fue muy bonito. Además de eso, compré una casa más grande y fue un logro en conjunto, porque toda la vida vivimos en un mini departamentito y nos fuimos a vivir juntos a esa casa y ella no se la podía creer. Yo siempre trato que ella tenga todo lo que necesita, pero lleva pide atención y tiempo, así que viajamos mucho y además no dejo de visitarla”.

Dicen que lo que das recibes y Mario fue invitado al programa de Don Francisco en Miami, un programa que él veía de pequeño, pero además vendrían invitaciones de comediantes que eran y siguen siendo sus héroes: “No me la creía pero de pronto tenía a Eugenio Derbez invitándome a participar a su exitoso proyecto ‘LOL’, luego se contactaron conmigo Omar chaparro, Tatiana y Consuelo Duval, para hacer ‘scketches’. Además doblé la voz de un personaje de Bob Esponja y hasta ingresé al mundo de la música y no me la creía. Vendrían además invitaciones a series, a programas de televisión y lo más reciente, es que di el salto a la pantalla grande con una película que pronto se va a estrenar”.
Aunque admite que a veces la comunidad LGBT+ ha sido dura con él, nunca ha dejado de abrazarla desde su comedia: “Siempre trato de tocar el tema, de hacerles entender que esa decisión de cómo y cuándo vivir tu identidad es solo tuya, nadie te la puede arrebatar”. Su sueño, dice, es que un día la homosexualidad sea vista como algo “casual”, y por eso decidió no seguir haciendo personajes estereotípicamente gay: “Ya es momento de contar otras historias”.
La suya es una historia de éxito, pero cuando le pedimos a Mario que haga un corte de caja, la comedia le ha dado fama, prestigio, trabajo y popularidad, pero él pone énfasis en un aporte del que pocos tienen conocimiento: “Confianza en mí mismo, eso es lo que me ha dejado esta carrera. Perdóname que no te dejé terminar la pregunta, pero la confianza es lo más importante que me ha dado mi carrera. Y es que soy el hijo más chico y viví sin la presencia paterna, esas son cosas que me marcaron y la comedia me dio mucha confianza. Y es que los que nos dedicamos hacer reír a la gente, no quiere decir que siempre vas a estar bien. Por eso también en mi trabajo hablo de lo importante que es la salud mental y el estar bien contigo mismo, el confiar en ti y eso me lo ha dado la comedia”.
Antes de finalizar la charla, en exclusiva para Showroom, Mario nos adelanta el lanzamiento de su nuevo EP titulado “Corazón Roto”, un proyecto que le ha permitido explorar una faceta más íntima y profunda de su vida. Este EP, resultado de más de un año de dedicación, es el reflejo de emociones intensas y personales, y representa un paso firme hacia un estilo musical serio y honesto que el comediante está emocionado de compartir con su audiencia: “Este EP es un reflejo de mis emociones y mis experiencias. Aquí estoy expresando sentimientos intensos y tratando de dejar el pasado atrás, especialmente cuando se trata de personas tóxicas en tu vida. Al final, perder a un amigo que no es sano para ti puede doler tanto como perder a un amor. Es un proceso de duelo, y quería mostrar eso en las canciones”
Una peluca que tenía guardada en su clóset y un delantal bastaron para encender la chispa de una revolución en redes sociales. Porque las mamás —y en especial la suya— son una fuente inagotable de anécdotas, regaños y frases inolvidables que Mario supo transformar en arte, humor y catarsis.
Hoy, Mario Aguilar es mucho más que un influencer: es un comediante que ha conquistado escenarios, pantallas y corazones, con un estilo que combina autenticidad, sensibilidad y una aguda mirada sobre lo cotidiano. Pero más allá del éxito, lo que lo sostiene es esa necesidad genuina de conectar con los demás, de acompañar, de aligerar la vida.

Porque como él mismo dice, “ser el protagonista de esta obra llamada vida” no tiene sentido si no se comparte con quienes amas, si no se construye desde la verdad y si no se defiende con risa, con talento y corazón”.











