
Para el actor, músico y cantante, Ramón Valdés es único en su especie, un comediante al que admira desde niño y cuyo papel en la serie ‘Sin Querer Queriendo’, se ganó a pulso y le ha granjeado el aplauso internacional
Humberto Vázquez
Quien conoce de cerca a Miguel Islas sabe que no había nadie más indicado para encarnar el personaje de Don Ramón en la serie biográfica de Roberto Gómez Bolaños recién estrenada por la plataforma Max. Una biopic que además cuenta con la batuta y la venia de los descendientes de uno de los comediantes más queridos y celebrados de la televisión Latinoamericana.
Pero, por qué a Miguel le vino como anillo al dedo el emblemático personaje de la Vecindad del Chavo. ¿Por dónde empezar?: Miguel tiene dotes de comediante que muy pocos conocen, su sentido del humor un tanto negro y atravesado siempre por el sarcasmo y la inteligencia, además de los malabares que todo el tiempo está haciendo con la palabra, no para alburear, sino para posicionarse sobre algún tema de actualidad, para describir a una persona, imitar a algún amigo o hacer la crónica de alguna situación o hasta para darle la estocada final a alguna noticia con el que todos se enredan, para eso, el actor y cantante, se pinta solo.
Pero además de su agilidad mental, hay que aclarar que lo que lo hace un ser entrañable, es su capacidad de reírse de sus propias desgracias, de desnudarse antes que nadie y mostrar su vulnerabilidad y sus heridas antes de señalar la ajena y además ese encanto que no se compra en ninguna tienda de conveniencia, ni tampoco te lo enseñan en algún taller de stand up y que, además, el corona siempre con una sonrisa que ilumina habitaciones completas. Hay algo en el carácter rasposo, socarrón, filoso, pero sobre todo con una pizca de bondad de Miguel, que hacen pensar que darle vida a Ramón Valdés, era algo para lo que estaba predestinado.
Y es que el personaje al que le dan vida, no es cualquier cosa. Se trata de un “outsider” encantador que encarna la periferia y pueden escupirle al sistema con su negativa constante de someterse al capitalismo más rapaz. Don Ramón es un anarquista nato que le pone rostro a todos aquellos que están hasta al fondo de la pirámide. Nunca la precarización fue mostrada con tanta dignidad, nunca la pobreza tuvo tanta verdad como la que mostraba el rostro de Valdés en un gesto de hartazgo, en una boca torcida. Pero además Don Ramón, era un ser entrañable al que ahora le viene perfecto esas pintas de los barrios bajos de la ciudad que con aerosol celebran su “ternura radical”.





No fue sorpresa que al anunciarse el estreno de “Sin Querer Queriendo”, las redes explotaron en júbilo al darse la noticia que Miguel le daría vida al venerado Ron Damón. Claro, además de los aplausos hubo quien ponía en tela de juicio que semejante empresa llegara a buen puerto, pero al ver al actor caracterizado, el trailer con algunas escenas y las imágenes que invadieron de publicidad la Ciudad de México, a nadie le quedó duda que ese hombre que todo el tiempo está haciendo rabietas y que se niega a pagar la renta, no pudo tener mejor destino que ser interpretado por alguien que luchó por ganárselo: “Desde que me enteré del proyecto me prometí que yo tenía que hacer a Don Ramón, era un personaje que yo pedía a gritos. Hoy, que ya puedo verlo en la pantalla, puedo decir que es uno de mis más grandes logros profesionales, no puedo estar más feliz y lleno de orgullo. Cuando me avisaron que me había quedado con el papel sentí que se me salía el alma un poquito”, cuenta Miguel con la voz entrecortada.

En showroom acompañamos al actor a su gira de promoción y escuchamos cómo contó su historia de vida y cómo fue el proceso de ponerle rostro a este personaje. Tenemos que cometer la indiscreción de que, a pesar del extenuante trabajo ante prensa de toda Latinoamérica, la sonrisa del actor nunca se desdibujó, ni tampoco el orgullo de haberse ganado ese papel a pulso y, al grito de luces, cámara, acción, por fin ponerse ese emblemático sombrero, para luego tirarlo al piso en uno de sus tantos arranques de ira. La vida no es fácil y nadie como Ramón Valdés para enfrentarla con toda dignidad dentro y fuera de la pantalla y nadie como un todo terreno para encarnar a un miembro de la multifacética dinastía Valdés.
Por otro lado, y en un paralelismo que nadie imaginó, si alguien le ha taloneado al mundo del espectáculo desde que era niño, ese ha sido Miguel Islas: “Mi carrera como músico y cantante ha tenido más visibilidad que la de actor, pero yo inicié haciendo comerciales de niño y mi primera chamba formal fue en 1988 como suplente en Vaselina. Formé parte del musical que hacía Julissa en el que actuaban Angélica Vale y Alejandro Ibarra. Mi trabajo consistía en aprenderme los diálogos de todos y estar listo en la banca por si se requería que entrara a suplir cualquier imprevisto, que alguien se enfermara o se accidentara. Debo confesar que por más que yo les metía el pie, nunca nadie se cayó y nunca entré a escena”. Aunque hay que aclarar que Miguel es necio y después se sacaría la espinita al participar en proyectos teatrales como “Tom Sawyer”, “Los Tenis Rojos” y “Mamá ama el rock”.






Quizá Miguel Islas no lo sabía, pero en ese mismo año, Ramón Valdés se despidió de este plano el 9 de agosto a los 64 años de edad, víctima de un cáncer relacionado con su adicción al cigarro. Pero antes de que este ser tan enigmático trascendiera, Miguel Islas tuvo la oportunidad de ir a conocerlo al Circo Atayde y vivir así “uno de los momentos más hermosos de mi vida”. Y es que el actor se aferró a que lo llevaran a las inmediaciones del Estadio Azteca donde el circo se erigía anunciando la participación estelar de Don Ramón con su foto impresa en una de las carpas. Miguel tiene un poco difuso ese momento, pero recuerda esa voz aguardientosa firmando su pelota de plástico color amarillo que vendían como memorabilia y que también llevaba impreso su rostro: “Seguro me preguntó mi nombre con esa voz rasposa, luego me agarró la cabeza y me pidió que regresara otro día con todos mis primos y comprara más pelotas. Desde ese día me convertí en un ferviente admirador. Quién iba a decir que décadas después yo iba a convertirme en él y en su honor, seguiría sacando sonrisas”.






En la década siguiente y ya convertido en una joven promesa de la música, Miguel formó parte de una agrupación que pondría a cantar a todo México: Ragazzi. Los éxitos y las giras no se hicieron esperar y Miguel como compositor y vocalista, vivió la transición de esta banda que se convirtió en El Círculo, un grupo que sigue vigente gracias a la nostalgia de un tour que reúne al star system noventero: el 90’s Pop Tour.
Y fue justo en una fecha en el interior de la república de esta gira de la que forma parte, cuando luego de hacer casting tras casting de la mano de su manager Mel Mendoza, de bajar siete kilos, de aprenderse gestos, diálogos, de leer la biografía, tropicalizar su vestuario y hasta ponerse pupilentes verdes, que por fin le llegó la esperada noticia: “Me moría de miedo por no quedarme, y cuando me llaman y me dicen ‘ya te quedaste, vas a ser Ramón Valdés’, pregunté si era en serio y oficial, y entonces me dijeron ‘sí, ya puedes celebrar’… Entonces contesté «bien, ahora dame un segundo porque voy a llorar».
Y aunque todo el elenco del 90´s Pop Tour ya le decía Don Ramón o lo más afilados “Munra-Mon”, porque él se había dejado la patilla y el bigote como los de Ramón Valdés, cuando lo vieron llorar y gritar de la emoción, no entendían nada y Miguel solo alcanzó a decirles: “Me quedé en un proyecto, pero no puedo contarles más”. La emoción no era para menos, pues en una de las audiciones, cuando llegó se dio cuenta que había cinco Don Ramones y según sus palabras todos se parecían, menos él.
Lo que es un hecho es que la carrera como actor de Miguel se venía cocinando a Fuego lento y su talento estuvo al servicio de proyectos como las series “Narcos: México”, “Sin Miedo a la Verdad”, “Yankee”, “Promesas de Campaña” o películas como “Novia que te Vea” o hasta realizar el guion y protagonizar el filme “Cómo Hacer una XXX” dirigida por Gabriel Retes. Y aunque su incursión en el mundo de la actuación lleva décadas, Islas quiere que el público sea testigo de esta faceta donde apuesta por la comedia: “A veces haces personajes que no son trascendentales y después de mucho picar piedra, me llegó este personaje que seguramente hará que un mayor público conozca mi trabajo. Estoy seguro que esto será el inicio de algo más grande”.
Miguel Islas es un actor de oficio y más allá de hacer el personaje de la Vecindad del Chavo, el reto iba a ser darle vida a Ramón Valdés, el amigo, cómplice y colega que llega a la Vida de Roberto Gómez Bolaños antes de que el programa existiera y se volviera un fenómeno en toda la televisión de habla hispana: “La serie tendrá algunos ‘sketches’ de la Vecindad del Chavo y en ese sentido, el vestuario de Don Ramon es tan icónico que te puedes ir disfrazado de él a alguna fiesta y todos lo entenderían. Hacer al personaje no me quitó tanto el sueño, ni me resultó tan difícil como fue el darle vida a Ramon Valdés, el actor, la persona, el amigo y compañero de Roberto Gómez Bolaños. Ese ser humano que llega a la vida de Chespirito y empiezan a hacer los Supergenios de la Mesa Cuadrada, el primer proyecto que hacen juntos y de donde se desprende todo lo que vendría después”.




Y es que Miguel, quien entró en personaje antes de pisar el set, recuerda que cuando Ramón Valdés llega a la vida de Chespirito, ya había hecho 60 películas donde compartió escena con personalidades de la talla de Pedro Infante, Cantinflas, Tin Tan y Angélica María, entre otros. De hecho en la película “El Cuerpazo del Delito” junto a esta última, fue donde ambos cruzaron para siempre sus vidas: “Se dice que Don Ramón y Ramón Valdés eran muy iguales en su vida cotidiana, pero no era así. Don Ramón era un personaje fársico al que le dio vida durante diez años metido en un foro de televisión. En cambio, Ramón Valdés era muy relajado, además de un excelente padre. El actor tuvo 10 hijos y tres mujeres en su vida. Era un artista en toda la extensión de la palabra. Un ser humano que dedicó la vida a la actuación. Aunque debo aclarar que la parte que veíamos de Don Ramon en ‘El Chavo del 8’ sobre que debía meses de renta, era una broma en serio. Su hijo me ha platicado mucho sobre eso y además se puede leer en el libro ‘Compermisito dijo Monchito’. Con esto no quiero decir que le fuera mal en la vida, pero mantener diez hijos no era nada sencillo”.
Y aunque la vida, obra y milagros de Ramón Valdés dan para una serie completa, Miguel Islas lo tiene muy claro: “Ramón era un actor muy humilde, un compañero muy tranquilo que se dedicaba a hacer su trabajo de la mejor manera y además sabía cuál era su rol dentro de la vecindad. Y así como Roberto Gómez Bolaños era el personaje central de todo lo que creaba, esta serie es lo mismo. Se trata de celebrar la vida del gran Chespirito y en ella vamos a ver lo que Ramón Valdés significó en la vida y el entorno creativo de Gómez Bolaños”.


A unas semanas del lanzamiento de “Sin Querer Queriendo” se ha convertido en uno de los más grandes éxitos de la plataforma Max en Latinoamérica, tanto que la serie no baja de los primeros tres lugares de audiencia en países donde todo lo que tenga que ver con Chespirito es sinónimo de idolatría. Tan sólo en Brasil, Don Ramón (Seu Madruga) es analizado como lo que siempre ha sido, un fenómeno de masas: “Don Ramón tiene éxito en Brasil porque representa como nadie eso del jeitinho brasileiro, el vivir sin muchos recursos. Es la perfecta metáfora. Es la antítesis de lo que la sociedad de consumo espera de un adulto. Digamos que es un malandro de buen corazón, no hace mal a nadie, sólo quiere vivir tranquilo, sin tener que levantarse temprano por la mañana para trabajar” comentó en una entrevista el escritor Mundo Kaschner, quien lanzó el libro «Seu Madruga: vila e obra».
Miguel Islas no deja de sonreír de par en par. Los ojos le brillan y su voz transmite emoción y orgullo y es que no es para menos, siempre supo el gran personaje que tenía entre manos y el cariño y la admiración con el que lo ha interpretado sale a relucir en la pantalla y no deja de ser aplaudido por todos los rincones donde se habla español. Sin duda, este papel será un parteaguas para que a este gran compositor, músico y actor se le haga justicia y no se le regatee algo que tiene de sobra: Talento. “Mi misión es que la gente se dé una idea de quién era este ser humano tan genuino, tan auténtico, tan carismático, agradable y sobre todo, buena persona. Para mí es unos de los grandes actores de comedia que ha dado este país. Es único en su especie, un personaje que me hace reír y sobre todo amar la vida. Yo siempre fui y siempre seré el fan número uno de Don Ramón, un personaje que me cambió la vida”.
GRUPO EDITORIAL EME EME DE MM:GROUP
Entrevista: Humberto Vázquez @skizzito
JEFE GPO.
Editorial: Edgar Cleto @eddcleto
Editora Principal: Diana Bedolla @dian.bedolla
Colaboración: Miguel Islas @miguelislas, MM Agency @mmagency y Mel Mendoza @soymelmendoza
Fotógrafo: Alberto Hidalgo @alberto.hidalgo
Publicista: Armando Bocanegra @_boknegra







